Modelo de gobernanza justa en la praxis política del Imam Ali (P) y el Nahy al-Balaghah
Transparencia, contención del poder, derechos de la oposición y relectura de la Carta de Malik al-Ashtar bajo el prisma de la filosofía política contemporánea
Equipo Editorial de www.islamoriente.com
1. Introducción y planteamiento del problema: un legado poco conocido frente al paradigma maquiavelista
Para el lector occidental, la historia del pensamiento político en la Antigüedad y la Edad Media suele evocar regímenes absolutistas, teocracias represivas o una praxis política de corte maquiavelista basada en el engaño, la violencia y la preservación del poder a cualquier precio. En la visión de Niccolò Machiavelli y, después de él, de los realistas modernos, “política” y “ética” pertenecen a dos esferas irreconciliables, y el gobernante exitoso es aquel que sacrifica la benevolencia en favor de la supervivencia del Estado.
Sin embargo, en el siglo VII, en Oriente Medio, tuvo lugar un acontecimiento que hasta hoy sigue siendo una de las experiencias más desconocidas de la filosofía política para el mundo occidental: el gobierno de un hombre llamado Ali ibn Abi Talib (P) (600–661 d. C.). Él fue primo y yerno del Profeta Muhammad (PB) y el cuarto califa del mundo islámico tras el fallecimiento del Profeta; pero, en la tradición chiita, es reconocido como el primer Imam, autoridad infalible y heredero legítimo. Su breve gobierno de cinco años (656–661 d. C.) no transcurrió en un aislamiento ascético, sino en el corazón de violentas crisis internas. Aun así, implementó un modelo de gobierno en el que la ética nunca fue sacrificada en nombre de la conveniencia política.
Sus escritos, sermones, cartas y decretos administrativos fueron recopilados tres siglos más tarde por el eminente erudito de Bagdad, al-Sharif al-Radi (970–1015 d. C.), en una obra incomparable titulada Nahy al-Balaghah (El Camino de la Elocuencia / The Peak of Eloquence). Este libro no es una pieza de ficción, sino un conjunto de documentos vivos sobre gobernanza, sentencias y correspondencia política dirigida a gobernadores y comandantes militares. Entre ellos destaca un texto luminoso conocido como la Carta (o Pacto) de Malik al-Ashtar (Carta 53 del Nahy al-Balaghah): un documento jurídico-administrativo dirigido a uno de sus comandantes más leales, Malik al-Ashtar, con motivo de su nombramiento como gobernador de Egipto (una tierra de diversidad étnica y económica, con mayoría cristiana). Desde la perspectiva de la filosofía política, esta carta es tan avanzada que, en 2002, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD/UNDP) citó fragmentos de ella en el Informe sobre Desarrollo Humano en el Mundo Árabe como modelo de Estado de derecho y de un desarrollo orientado a la justicia.
Este artículo propone una relectura de este manifiesto histórico: primero, presentando los acontecimientos y los textos originales; y después, confrontándolo con nociones contemporáneas como la transparencia, la separación de poderes, los derechos de las minorías y una democracia sustantiva.
2. Redefinición de la naturaleza del gobierno: la teoría del poder como «fideicomiso público» frente a la ambición política
Tras el asesinato del tercer califa en el año 35 de la Hégira, Medina experimentó un vacío de poder absoluto, insurrecciones generalizadas y un ambiente de caos. Multitudes de ciudadanos, notables y revolucionarios acudieron en masa a la residencia de Ali ibn Abi Talib (P) para exigirle que tomara las riendas del Estado. En el célebre Sermón Shaqshaqiyyah, el Imam describe vívidamente este hito histórico:
(Nada me causó mayor asombro y consternación que ver a la multitud abalanzarse sobre mí como la densa melena de una hiena, precipitándose desde todas direcciones, hasta el punto de que mis dos hijos, Hasan y Husain, fueron casi arrollados y mi manto se rasgó; se agruparon en torno a mí cual rebaño de ovejas…) — (Nahy al-Balaghah, Sermón 3)
Sin embargo, ¿cuál fue la respuesta del Imam? Lejos de apresurarse a ocupar el trono o codiciar las prerrogativas del mando, cuestionó radicalmente el valor intrínseco del poder mundano si este no servía para restituir la justicia. Cuando Ibn Abbas entró en su tienda de campaña en la región de Dhu Qar, encontró al Imam remendando con sus propias manos una sandalia vieja y gastada. El Imam le preguntó: «¿Qué valor material tiene esta sandalia?». Ibn Abbas respondió: «¡Ninguno!». El Imam sentenció entonces:
(¡Por Dios! Esta sandalia sin valor me resulta más preciada que gobernar sobre vosotros, a menos que a través de este gobierno pueda restablecer un derecho vulnerado o erradicar una falsedad). — (Nahy al-Balaghah, Sermón 33)
Del mismo modo, cuando Ash‘az ibn Qays, gobernador de Azerbaiyán, asumió equívocamente que su cargo constituía una vía de enriquecimiento personal y dominación sobre sus súbditos, el Imam redefinió el concepto mismo de función pública en una carta contundente:
(Ciertamente, el cargo de gobernador no es un botín ni un bocado apetecible puesto a tu disposición, sino un depósito sagrado y una encomienda sobre tu cuello. Estás bajo la supervisión de quien se halla por encima de ti, y no tienes derecho alguno a actuar de manera despótica ni arbitraria sobre el pueblo…) — (Nahy al-Balaghah, Carta 5)
Desde la perspectiva de la filosofía política, estas premisas quiebran los cimientos de la doctrina del «derecho divino de los reyes» (Divine Right of Kings) y del absolutismo monárquico. En la concepción del Imam Ali (P), el poder no constituye un título de propiedad privada ni un privilegio señorial, sino un contrato de representación delegada y un fideicomiso público condicionado (Public Trust). La legitimidad del cargo depende intrínsecamente de su eficacia para restituir los derechos vulnerados a sus legítimos dueños. En el instante en que el gobernante se desvía del sendero del derecho y de la justicia distributiva, su mandato queda despojado de toda justificación moral y jurídica.
3. Transparencia estructural, lucha implacable contra la corrupción y rendición de cuentas pública
En la administración anterior, como consecuencia de la masiva afluencia de botines de guerra y de concesiones discrecionales, se había consolidado una nueva casta oligárquica, en la cual los allegados al poder disfrutaban de asignaciones privilegiadas del tesoro público (Bayt al-Mal). Desde el primer día de su investidura, el Imam Ali (P) proclamó una política revolucionaria de tolerancia cero frente a las asimetrías económicas y la restitución de bienes comunales, declarando en una alocución histórica:
(¡Sabed con certeza! Toda finca rústica concedida indebidamente por Uzmán y todo bien sustraído del patrimonio público deben ser restituidos al tesoro común… Aunque descubra que con esos caudales se han contraído matrimonios o se han adquirido esclavas, los devolveré sin vacilación; pues en la estricta justicia radica la auténtica prosperidad). — (Nahy al-Balaghah, Sermón 15)
En el ámbito de su conducta personal, el episodio más paradigmático de su rigurosidad fue el trato dispensado a su propio hermano de sangre, Aqil ibn Abi Talib. Aqil, aquejado de ceguera y con hijos en extrema indigencia, solicitó al Imam que le asignase una cuota adicional de trigo por encima de la establecida para los demás ciudadanos. El Imam relata aquel conmovedor episodio en los siguientes términos:
(¡Juro por Dios que vi a Aqil en la más severa miseria, hasta el punto de pedirme que le dispensara una medida adicional del grano de vuestro tesoro común!… Entonces calenté al rojo vivo una barra de hierro y la acerqué cautamente a su cuerpo para que reflexionara; él profirió un gemido de dolor como el de un convaleciente ante el ardor del fuego… Le dije: «¡Que las madres llorosas te lloren, oh Aqil! ¿Acaso te quejas por un pedazo de hierro calentado por un simple mortal a modo de juego, y pretendes arrastrarme a mí hacia el fuego encendido por el Creador Omnipotente en Su justo furor?»). — (Nahy al-Balaghah, Sermón 224)
Asimismo, la política de transparencia informativa hacia la ciudadanía fue proclamada de manera vinculante. En su carta a los comandantes militares y a la ciudadanía en general, el Imam especificó:
(Sabed que vuestro derecho inalienable ante mí consiste en que no os oculte ningún secreto de Estado, salvo en los asuntos estrictamente vinculados a las operaciones bélicas; en que no decida asunto alguno sin previa deliberación con vosotros, salvo lo prescrito de forma categórica por la ley divina; y en no demorar la entrega de ninguno de vuestros derechos legítimos…) — (Nahy al-Balaghah, Carta 50)
Esta vigilancia implacable se extendió a la reprobación pública de sus más altos administradores. Al enterarse de que el gobernador de Basora, Uzmán ibn Hunayf, había acudido a un suntuoso banquete de magnates donde los indigentes y desposeídos fueron excluidos de las puertas, el Imam le remitió una carta abierta de amonestación:
(Teman a Dios, oh hijo de Hunayf!… Sabed que vuestro guía e Imam se ha conformado de este mundo con dos túnicas desgastadas y de su sustento con dos hogazas de pan seco… ¿Acaso he de conformarme con que se me proclame «Líder de los Creyentes» [Amir al-Mu’minin], mientras rehúso compartir con el pueblo común las penurias y rigores del destino?!) — (Nahy al-Balaghah, Carta 45)
En la teoría política contemporánea, principios fundamentales como el «derecho al libre acceso a la información pública» (Freedom of Information) y la estricta regulación de los «conflictos de interés» (Conflict of Interest) son pilares de la gobernanza democrática. El Imam Ali (P) articuló formalmente que el poder público carece del derecho a declarar el secreto administrativo, financiero o político sobre sus actos, limitando dicha reserva de manera estricta y funcional a la seguridad en el teatro de operaciones militares. Este estándar de transparencia institucional impide la cristalización de redes clientelares y la captura rentista del Estado, transformando a los gobernados de súbditos pasivos en agentes activos de auditoría ciudadana sobre el poder constituido.
4. Sistema de inspección encubierta y organismo de auditoría institucional (Intelligence & Ombudsman)
Para prevenir la arbitrariedad, la opresión burocrática y el desvío de los funcionarios de la administración, el Imam prescribe de manera imperativa el establecimiento de un cuerpo independiente de auditoría e inspección:
(Supervisa con regularidad las acciones de tus administradores y designa inspectores veraces y leales sobre ellos; pues una supervisión discreta sobre sus labores los inducirá a conducirse con probidad y a tratar a la ciudadanía con benevolencia y rectitud). — (Nahy al-Balaghah, Carta 53)
5. Diplomacia ciudadana y audiencias públicas directas con los sectores vulnerables
El Imam prohíbe de manera tajante interponer barreras protocolarias, burocráticas o de seguridad entre los mandatarios y los sectores más desfavorecidos de la sociedad:
(Dedica una parte de tu tiempo a atender directamente a los necesitados; reúnete personalmente con ellos en una asamblea pública… y aparta de ellos a tu ejército, a tus guardias y a tus fuerzas de seguridad, para que su portavoz pueda dirigirse a ti sin temor, titubeo ni vacilación. Pues ciertamente escuché al Mensajero de Dios (PB) afirmar en repetidas ocasiones: «Jamás será bendecida ni alcanzará la prosperidad una comunidad en la que el débil no pueda exigir su legítimo derecho frente al poderoso sin temor ni tartamudeo»). — (Nahy al-Balaghah, Carta 53)
6. La epístola a Malik al-Ashtar (Carta 53): Manifiesto integral de derechos humanos y administración estatal
El pacto y directiva de gobierno conferido a Malik al-Ashtar representa la obra cumbre del pensamiento político, ético y administrativo en la civilización islámica. Este documento prefigura con asombrosa lucidez principios rectores universales que hoy en día se encuentran consagrados en las más avanzadas cartas internacionales de derechos humanos y derecho público:
Dignidad humana intrínseca y pluralismo ciudadano
El Imam instituye el principio ecuménico de fraternidad humana universal como base innegociable de la política pública, trascendiendo toda distinción confesional, étnica o ideológica:
(Trata a los gobernados con compasión, amor y benevolencia… pues la gente pertenece a una de dos categorías: o bien son tus hermanos en la fe, o bien son tus semejantes e iguales en la creación). — (Nahy al-Balaghah, Carta 53)
Independencia del poder judicial y criterios rigurosos de selección magisterial
Para garantizar la pureza del sistema judicial frente a presiones políticas, sesgos personales o intereses de facción, el Imam establece requisitos de excelencia moral e intelectual sin concesiones:
(Luego, elige para juzgar entre el pueblo al más eminente y virtuoso entre tus gobernados… alguien a quien la complejidad de los litigios no asfixie ni abrume, a quien la vehemencia de los litigantes no altere ni arrastre a la ira, y que una vez advertido de un error involuntario, no persista en él por orgullo o vanidad…). — (Nahy al-Balaghah, Carta 53)
Primacía del desarrollo socioeconómico sostenible sobre la recaudación fiscal
El Imam formula una ley económica fundamental: la salud financiera del Estado depende de la prosperidad y el bienestar de los sectores productivos, y no de la presión impositiva asfixiante:
(Que tu preocupación y ocupación por urbanizar, cultivar y desarrollar la tierra sea mucho más intensa que tu afán por recaudar los tributos y gravámenes fiscales; pues los recursos del Estado jamás se obtendrán legítimamente sino mediante el florecimiento de la producción y la prosperidad comunitaria). — (Nahy al-Balaghah, Carta 53)
7. Tabla comparativa: Componentes de la gobernanza de Ali frente a los conceptos de la ciencia política contemporánea
Principio de gobernanza en el Nahy al-Balaghah | Evidencia textual del Imam Ali (P) | Concepto equivalente en la filosofía política contemporánea | Consecuencia jurídica y social |
El poder como fideicomiso sagrado | Carta 5: «Ciertamente, el cargo de gobernador no es un botín ni un bocado apetecible puesto a tu disposición, sino un depósito sagrado y una encomienda sobre tu cuello…» | Teoría del contrato social y doctrina del fideicomiso público (Public Trust) | Caducidad automática de la legitimidad del gobernante en caso de corrupción o incompetencia manifiesta. |
Derecho al libre acceso a la información | Carta 50: «Sabed que vuestro derecho ante mí consiste en que no os oculte ningún secreto de Estado, salvo en los asuntos vinculados a la guerra…» | Transparencia institucional y control ciudadano (Government Transparency & Civil Oversight) | Erradicación del secretismo burocrático y anulación de redes de captura o privilegios de información exclusiva. |
Igualdad incondicional ante la ley | Sermón 15: Restitución de los bienes comunales indebidamente concedidos, incluso si formaban parte del patrimonio conyugal. | Imperio de la ley y abolición de la inmunidad arbitraria (Rule of Law) | Abolición de privilegios nobiliarios, nepotismo, discriminación étnica, partidista o de clase social. |
Dignidad humana intrínseca y universal | Carta 53: «Pues los seres humanos son de dos clases: o bien son tus hermanos en la fe, o bien tus semejantes en la creación» | Dignidad humana intrínseca (Inherent Human Dignity) | Plenos derechos civiles e igualdad ciudadana para minorías religiosas, étnicas y culturales sin distinción. |
Libertad de crítica hacia el poder | Sermón 216: «No os dirijáis a mí empleando las fórmulas aduladoras con que se habla a los tiranos…» | Libertad de expresión y derecho a la crítica constructiva (Freedom of Speech & Dissent) | Despenalización de la discrepancia política legítima y erradicación del culto a la personalidad y la adulación servil. |
Primacía del desarrollo sobre la exacción fiscal | Carta 53: «Que tu preocupación por cultivar y desarrollar la tierra sea mayor que tu afán por recaudar los tributos…» | Desarrollo socioeconómico sostenible y Estado de bienestar (Sustainable Development & Welfare State) | Prevención de crisis de recesión económica y protección de los sectores productivos frente a la asfixia impositiva. |
Acceso directo e irrestricto a la justicia | Carta 53: Retiro de los cordones policiales y guardias armadas para que el pueblo reclame sus derechos sin titubeo ni temor. | Rendición de cuentas democrática y acceso irrestricto a la justicia (Democratic Accountability & Access to Justice) | Demolición de las barreras burocráticas y garantía efectiva de tutela judicial y defensa para los desamparados. |
Glosario de términos clave
Nahy al-Balagah (La Cumbre de la Elocuencia): Obra cumbre de la literatura y el pensamiento político-espiritual árabe compilada a finales del siglo X d. C. por el erudito al-Sharif al-Radi. Reúne los sermones, epístolas y sentencias del Imam Ali (P), constituyendo desde hace siglos un referente ético y jurídico ineludible para pensadores musulmanes y no musulmanes.
Malik al-Ashtar: Insigne comandante, leal compañero y gobernador designado por el Imam Ali (P) para la provincia de Egipto; figura histórica paradigmática del rigor administrativo, la valentía moral y la defensa incondicional de los derechos de los sectores vulnerables.
Bayt al-Mal (Tesoro Público): Institución financiera y patrimonio comunal de la sociedad islámica, cuya propiedad pertenece exclusivamente al conjunto de la ciudadanía en igualdad de condiciones, quedando terminantemente prohibido su uso como botín patrimonial, discrecional o clientelar por parte de los gobernantes.
Jariyitas (Jawariy): Primer movimiento de corte fanático y rigorista en la historia islámica primitiva. A raíz de una hermenéutica superficial, literalista y dogmática de los textos sagrados, anatematizaron a la sociedad y al gobierno legítimo; pese a su hostilidad ideológica abierta, el Imam Ali (P) garantizó plenamente sus derechos de ciudadanía, su libertad de expresión y sus asignaciones del tesoro público mientras no empuñaron las armas ni quebrantaron el orden de la paz civil.
Para comprender en su justa medida el trasfondo doctrinal, el debate sobre la legitimidad del liderazgo político y la transición de poder en los orígenes del islam —cuestiones que fundamentan la praxis de la gobernanza justa del Imam Ali (P)—, se recomienda la lectura de la guía integral de esta línea de investigación: ¿Democracia, teocracia o monarquía? Liderazgo (Imamato) y la crisis política en los orígenes del islam; Guía integral en 10 cuestiones clave |
Bibliografía de referencia
Nahy al-Balagah, compilación de al-Sharif al-Radi; traducción persa canónica, ordenación y referencias cotejadas según la edición de Muhammad Dashti, Qom: Publicaciones Al-Hadi.
Jordac, George (erudito y filósofo cristiano libanés), Al-Imam ‘Ali: Sawt al-‘Adalah al-Insaniyyah (El Imam Ali: La voz de la justicia humana), Beirut: Dar Maktabat al-Hayat.
Madelung, Wilferd (Universidad de Oxford), The Succession to Muhammad: A Study of the Early Caliphate (La sucesión de Muhammad: Un estudio del califato temprano), Cambridge: Cambridge University Press, 1997.
Corbin, Henry, Histoire de la philosophie islamique (Historia de la filosofía islámica), París: Éditions Gallimard; edición persa traducida por Asadullah Mobasheri, Teherán: Editorial Amir Kabir.
Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD / UNDP), Informe sobre Desarrollo Humano en el Mundo Árabe (Arab Human Development Report), Nueva York: Naciones Unidas, 2002 (sección relativa a los principios de buena gobernanza en la Carta de Malik al-Ashtar).
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